
Y para sobrevivir, cortas las cadenas que te atan a la esperanza,
la que te hace sonreir por lo que quieres y no por lo que te pueda poner una tirita,
la que quiere que seas mejor, el único, el dragon dorado,
la que hace que se te aspire el aire de tus pulmones para correr a buscarlo.
Solo unos cuantos privilegiados pueden lograr lo que quieren,
si no te fijas unos objetivos tal altos que sobrepasen la razón,
nunca sabrás de lo que eres capaz.
El frío, la oscuridad, el silencio y la soledad, enturbian la esperanza corroyendo las cadenas y dejando el mundo y el tiempo parados.


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