Cayó discretamente como una hoja de otoño, entre la multitud,
te fijaste en ella, no sabías que decir, cómo actuar, te haces el duro,
no puedes creer que te está pasando, buscas excusas tontas para hablar con ella,
de repente, comienza a responderte, habláis horas, horas y horas,
y cada palabra escrita se te grababa en la mente a fuego,
para no olvidar detalle, para recordar cada sensación, cada sonrisa,
para aguantar su ausencia...
Descubriste que teníais muchas cosas en común,
era una chica especial, una chica de las que le cuentas todo, te sentías agusto,
ella te respondió, te abrió su corazón, lo aceptaste con las manos abiertas,
y comenzaste a cerrar cualquier herida que pudiese borrar su sonrisa,
las largas pero cortas noches, a veces de día...
se hacía la dormida para discreción de los que pudiesen apartarte de ella,
sincronizasteis, os apoyabais el uno en el otro, nunca más estaríais solos,
por fin la habías encontrado...
Comenzasteis a hablar el uno del otro a vuestros amigos, no podíais dejar de pensar en volver a casa, para volveros a ver, a contaros todo lo que habíais hecho, o lo que no habíais hecho, daba igual, solo querías saber que seguía ahí, que era real, que se te aceleraba el pulso al pulsar las teclas mientras la veías leer tras el monitor, la viste llorar, estuviste ahí, y conociste cada rincón, incluso el mas escondido de su alma.
Tras días y noches de deseo al fin os encontrasteis, no te lo podías creer,
y menos que tras esa puerta ansiosos por confirmar vuestra teoría os besasteis, entre sonrisas,
todo era perfecto, os teníais el uno al otro, y te enseñó un nuevo mundo,
compartisteis vuestras vivencias, llenas de caricias, besos y sabanas, para por desgracia,
volver a separaros, un encuentro con el destino os volvió a unir,
casi se te saltaban las lágrimas al verla al borde de la cama llorando, mientras le acariciabas la mejilla,
no podías dejar de mirarla, para no despistarte y que pudiese escapar, pero cuando lo intentó,
la reclamaste y le diste el mejor abrazo que se le puede dar a una persona, para volveros a separar.
Desde la distancia todo era raro, estaba vacío, ya no le decías lo que la querías al despertar,
ya no podías mandarla a calla como solo tú sabías hacer, buscaste mil motivos para volverla a ver,
hasta que lo conseguiste y un reencuentro mas duradero volvió a devolverte la vida,
eras feliz solo con estar ahí, pudiendo sentarte a su lado y decirle tontadas, conociste a sus amigos,
los quisiste, saliste con ellos, y aunque se torció algo en su camino, supiste estar junto a ella,
y la conociste aún mas, ella te lo reveló todo, y lo guardaste para que no fuese solo su carga.
Sin darte cuenta, un ascensor, tardío en cerrarse, os volvió a separar, todo tu ser se quedó en ese ascensor,
solo tu cuerpo se movía solo arrastrado por la desesperanza, ella..., sin darte cuenta, de repente solo podías estar con ella.
Luego fue ella la que acudió a ti, unisteis vuestros cuerpos con solo volver a veros, ansioso por devolverle, todo lo que te había dado, le enseñaste tu mundo, ella lo aceptó, conocisteis la lluvia, las cortinas de la ducha, un año nuevo juntos, cometiste errores, chocaste contra un muro y no viste la puerta, solo podías esperar el perdón por los celos causados por el miedo a perderla... infinidad de besos, de mordiscos, de marcas, de gotas de agua sobre vuestros rostros tras la cortina, fue todo tan fugaz...
Tras irse un sinfín de tormentas vinieron, debíais encontrar la forma de poder esperar a volver a veros, sin que se perdiera todo por el camino, cambiaste, te hiciste de piedra, ella se puso triste, la hiciste sentirse sola, ese no eras tu, no eras del que ella se había enamorado.
Al fin te diste cuenta, se enamoró de ti, no de lo que tu pretendías ser, ni de lo que ella esperaba que fueses, solo de ti, y hoy estas aquí, vuelves a encontrarte, y solo quieres ser lo que mas quiera en su vida, porque lo es todo para ti.